miércoles 19 de agosto de 2009

Chap 2. THE BROTHERHOOD

Disclamer: Nada me pertenece, bueno… la idea sí. Aunque debo darle gracias a la madre inspiración del Domingo al ver los MTV Movie Awards, por supuesto a mi amiga y autora Mee (chica, mil gracias), y por último a Alice Cullen quien se ofreció a darme una sesión futurista de lo que probablemente llegue a pasar con mis grandes amigos Robert Pattinson y Kristen Stewart durante el próximo año y medio, también me adelantó que lo conoceré cuando venga a la Patagonia… (Aunque me suene imposible NO VOY A APOSTAR CONTRA Alice…, no quiero que incinere mi escaso guardarropas XD).

Aclaración: No intento rebajar la imagen de los actores, sólo soy una fan más con un montón de especulaciones acerca del medio en el que se envuelven y su relación dentro del set.

Summary: “Hay una teoría que dice que los actores pueden llegar a adentrarse demasiado en sus personajes, pero ciertamente estoy segura que esta atracción que siento no tiene nada que ver con la ficción.”

Consejo: Para mejor desarrollo de la lectura del Fic, la autora (su servilleta aka. Aye) les recomienda apagar sus celulares, y desconectar a sus hermanas (os) molestas (os) que osen a interrumpir con las típicas preguntas de: “¿A qué hora me toca la compu?”. Por lo demás les desea que disfruten de una agradable función.
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Y entonces me imagino dentro de tu piel, pero pierdo en el intento…”
- Inalcanzable, RBD.
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2
THE BROTHERHOOD


Ser famoso… ¿Qué es ser famoso? ¿Qué la gente te acose todo el tiempo? ¿Qué gente que no conoces sepa todo acerca de tu vida, incluso mejor que tú mismo? Nunca pensé que sería así.

Atrás había quedado la pequeña niña que soñaba con ser parte de un libro. Si, entendieron bien. Recuerdo que de chica quería vivir mil aventuras como las que sucedían en los libros que leía. Uno de mis favoritos era El Libro de la Selva de Ruyard Kippling. Bueno… si me pongo a analizar la situación… si, estoy dentro de una aventura, sólo que esta selva en la que vivo es aquella donde la manada es humana, donde no sabes en quién confiar.

—De acuerdo…— me miró cómo analizándome David Slade, el nuevo director de la saga, al verme ya caracterizada.

Déjenme decirles que parece todo un personaje, a lo igual que nuestros dos anteriores directores, David tenía su marca personal y esa era la fascinación de la sangre, del terror… de más esta decir que parece físicamente la versión de Peggy (de los Muppets de Jim Henson) pelada, con bigote y algo más terrorífica. Si, definitivamente pasaremos por un montón de directores excéntricos por esta saga, quién sabe y a lo mejor para la siguiente película tocaba uno de esos latinoamericanos locos amantes del sexo salvaje, como el mexicano Alfonso Cuarón de Y tu mamá también.

—¿Te sientes cómoda con esa peluca?— me preguntó.

—Supongo que si— le respondí con una pequeña sonrisa.

A decir verdad la peluca me estaba causando cierto picor en el cuero cabelludo, pero eso… no se lo iba a decir y no había forma de que se enterara, a menos que tuviera el poder de leer la mente, pero lo dudo completamente.

—Bien, entonces provisoriamente estarás así… ¿Cuánto tardará en crecerle el pelo?— interrogó a mi estilista, a quien adoraba por los consejos que me había dado, esta ya sería la tercera película en dónde trabajaba para mí. Lo sé, eso sonó egoísta… pero es la verdad.

—Y al paso al que va, creo que estará bien para mediados de septiembre— respondió la chica con una sonrisa.

—Bien, entonces mientras tanto nuestra Bella usará peluca.

—¿Ahora tú también usarás peluca?— preguntó Nikki que había entrado en el camerino.

David le sonrió a modo de saludo.

—Mientras me crece el pelo— le informé.

—Al paso al que vamos el único que usará su pelo real será Rob— bromeó Nikki.

Estaba contenta de tener de vuelta la amistad con ella, ya que después de mi ruptura con Michael nos separamos un poco. Cosa que me sorprendió en algunos aspectos, porque digo… se suponía que éramos amigas, ella debía entender. Yo aún soy muy chica para andar aceptando… propuestas de matrimonio. ¡Ugh, matrimonio! La sola idea me pone los pelos de punta. Un estremecimiento recorrió mi cuerpo al recordar aquella tarde del 20 de abril. Michael me había pedido matrimonio, y yo le había rechazado.

—Deberías tomarte unas vacaciones, amor— recuerdo que me había dicho—. Este trabajo te tiene muy agotada.

—Lo sé, pero me gusta…

—¿Aunque te manden cartas bomba por estar cerca de Pattinson? — le miré con el ceño fruncido, ¿por qué siempre tenía que hablar así de él?

—Aunque me manden todo tipo de cartas Mikey— le dije seria.

— ¿Te he vuelto a molestar, cierto? — rehuí a su mirada, concentrándome en el guión de New Moon que tenía en la mano.

—Odio que te pongas así, sabes que es sólo un amigo…

—¡Con el que te besas!

—Es actuación— me defendí.

Cierto era que los besos que me daba con Rob me hacían sentir un montón de cosas que antes no había sentido, pero no iba a decirle eso a Mikey.

—Pues, no me gusta, sería mejor que abandonaras…

—Tengo una responsabilidad— él sabía mejor que nadie que cuando asumía una responsabilidad no había marcha atrás, en eso me parecía demasiado a Bella Swan —, y voy a llevarla al final. Me comprometí con Stephenie y con los millones de fans.

—Pues te recuerdo que ser mi novia también es una responsabilidad.

Después de eso, empezó una gran pelea que terminó con una cena romántica en uno de los restaurantes que más me gustaban de Vancouver. Recuerdo que pedí albóndigas… Rob me las había recomendado y juro que estaban riquísimas.

—Hay algo que quiero preguntarte desde hace tiempo…— me dijo Michael luego de la cena en la habitación del hotel.

—Dispara— le dije sentándome a su lado en el sofá.

—Kristen… yo…— se puso de pie, y empezó a buscar en su saco algo, jamás me imaginé lo que era—, llevamos años de novios, y estoy… seguro que quiero que esto perdure, por eso…— se hincó delante mío— ¿Te casarías conmigo?

Fue ahí que mi mente quedó en blanco. ¡Tenía a penas diecinueve años, con toda la vida por delante! Le dije que de plano eso era una locura, y a partir de ese día se había enojado conmigo, pero Nikki tardó más en enojarse. Fue justo después de una de las salidas que tuvimos. De más está decir que mi relación con Angie terminó ahí, yo lo quería… él me quería… pero no estaba lista para tomar ese camino todavía. Debí de hacerle caso a mamá cuando me reprochó que saliera con un chico un tanto más grande que yo.

—Esta escena debe ser algo… tensa— dijo David sacándome de mis recuerdos— Por eso les propongo que recuerden momentos en los que ambas hallan estado algo distanciadas, enfrentadas…

Ok, retracto lo dicho Peggy parece leer la mente. ¿Qué les dije? ¿No asusta? Pero en parte creo que él sabe acerca de lo que nuestros agentes de publicidad deben de vender. Hay veces en las que odio a la productora por eso.

—Hiciste bien las tareas Dave— rió Nikki.

—Era mi deber, debo saber todo acerca de mi gente— juraría que al decir esto me guiñó el ojo, lo cuál me puso algo incómoda—. Lo que me recuerda… señorita Stewart si no es mucha molestia quisiera tener unas palabras con usted y el señor Pattinson esta noche. Será algo así como una cena de trabajo, ya que hay algunos puntos de la relación de sus personajes que quiero tratar.

—¡Cierto!— rió Nikki, aunque una nota en el timbre de su voz me alertó de que algo de lo que pensaba no estaba del todo bien— En esta película ellos se comprometen.

Y ahí va Nikki directamente de frente. Odio cuando hace eso, realmente esta chica debería llamarse Miss Directa.

—Odio esa parte— dije intentando sonar convincente.

Realmente no odio esa parte, de hecho es uno de los momentos más emotivos del libro. Adoré la forma en que Stephenie logró que Edward se saliera con la suya y le pudiera poner a Bella un maldito anillo de compromiso.

—Pues, esa es una de mis escenas favoritas— me dijo Nikki.

—Es la que llevará la gloria para la última película— afirmó David.

Sus palabras tuvieron peso en mí. Sentí que el estómago se me encogía.
Sólo una película más y… se terminó todo.

Después de esa pequeña charla, Nikki y yo nos metimos de lleno en la práctica de nuestros diálogos, que dejaron complacido a David. Pero eso no quitó que como todo director terminara el ensayo con un:

—… pero deben practicarlo más, ¿de acuerdo? — ambas asentimos—. Bien, las veo en el gimnasio… Rob ya debe de estar listo— añadió David viendo su reloj—, así que ya podremos empezar con las coreografía para la batalla.

—Amo esta película— creí escuchar murmurar a Nikki antes de que desapareciera por la puerta tras David.

Soltando un largo suspiro me levanté del sillón de cuero que habían montado en lo que sería la habitación de Edward para la película. Detrás de mí había una enorme cama de hierro forjado, de sólo recordar los diálogos que llevaría a cabo en la misma… lograba disparar mi pulso a un nivel insospechado por muchos.

Realmente la gente de decoración lo había hecho magnifico, era mejor que la que habíamos usado con Catherine en Oregon hace ya un año y medio atrás. Lo que me sorprendía del todo era que habían captado la esencia del personaje aunque he de admitir que también había algo característico de Robert en ella, algunos discos de Van Morrison… pero lo que más me hizo recordarle fue la guitarra vieja que descansaba cerca al equipo de sonido. Me pregunté si Rob ya lo habría visto.

Últimamente había visto poco a Rob, lo cual me dejaba un sabor agridulce en la boca, y todo gracias a que los agentes de prensa de Summint pensaron que sería buena idea que pasara más tiempo con Taylor para “dar la imagen de New Moon”.

Sin prestar mucha atención a lo que me rodeaba me dirigí rumbo al gimnasio que había montado la producción. Originalmente había sido una bodega, pero debido al tamaño y a la necesidad de la producción, habían accedido a transformarla en un gimnasio. La mera idea de imaginarme a los chicos ejercitando hizo que soltara una pequeña risita, principalmente al imaginarme a Rob. Para New Moon Taylor había logrado que él pisara un gimnasio… ¡Y vaya que dio resultado!, me sonrojé al recordar la escena de Volterra en Montepulciano.

Pensar en Montepulciano logró evocar una serie de recuerdos que me ponían confusa, tan confusa como la noche de la entrega de los MTV Movie Awards…

—Enanín…— dijo una voz grave que logró sacarme del trance en el que estaba.

—No soy enano, tengo quince años… a penas estoy en etapa de crecimiento…

Volteé a ver de quiénes se trataba. Frente a mí se encontraban Taylor y un niño que se le parecía mucho, tenía el pelo negro algo alborotado y una sonrisa contagiosa.
Ese debe de ser Seth.

—Por eso… aún eres enanín…— el chico bufó, mientras Taylor reía.

—Eres malo, ¿lo sabes?— le dije al acercarme más a ellos, el chico me sonrió— Cuando a penas te conocí eras tan pequeño y escuálido como una escoba, Lautner— Taylor me miró mal.

—¡Hey, pero debes admitir que mi escena la hice como un adulto!— me miró divertido— Kiks, te presento a… Nils, alías BooBoo, enano esta es Kristen Stewart…— me adelanté a saludar al chico— Esto es gracioso…

—¿Qué?— pregunté.

—Ambos se apellidan Stewart…— empezó a reír Taylor.
Sí, nuestro Jacob Black es todo un adolescente…

—Já, es un chiste tan bueno que hasta se me olvidó cómo reír… excepto por el primer já— le dije rodando los ojos.

—Uy, está bien que no sea Rob y sus chistes malos… pero…

Hay veces en las que odio a Taylor. Lo adoro como a mi hermano pequeño, pero ciertamente hay días en los que prefiero retorcerle el cuello. Así que sin penarlo le pegué en el hombro derecho…

—¡Ay!— me quejé.

—¿Qué?— me miró inocente.

—¿Es que estas hecho de acero Lautner?— BooBoo y Taylor comenzaron a reír— No es gracioso, me duele la mano.

—Mejor… recuerda que Bella tenía el brazo en un cabestrillo… por haberle pegado a Jake— con esto Taylor soltó una carcajada que sonó peor que cuando una carcacha vieja se descompone.

—Uh… ¿quién está aullando?— la voz estridente de Kellan se aproximó desde el otro lado del gimnasio, venía ya listo para entrenar, seguido de un Jackson muy sonriente.

—Aquí nuestro amigo lobo…— le respondí.

—¡Stewart!— me saludó Kellan sonriente— ¿Te pusieron peluca, no?

—Así es…— solté un suspiro, la verdad me estaba matando llevar eso en la cabeza—, no entiendo por qué, digo… ¡son solo ensayos!

—Rob acaba de decir lo mismo hace unos minutos…— me miró divertido Jackson— Ustedes son tal para cual.

Sentí mis mejillas arder. Jackson más que nadie sabía que nuestra química debía ser muy fuerte, ya que él precisamente había sido uno de los cuatro finalistas para obtener el papel de Edward en la película. Habría sido él, sino hubiera sido porque Catherine había visto algo extraño en Robert y quería ponerlo a prueba conmigo. Debo de ser muy franca, y no es para alabarle ni nada, pero Rob… es un gran actor. Recuerdo el primer día que lo vi. Cate me había llamado para que fuera a su casa, me dijo que esta sería la última prueba y que ambas al final del día elegiríamos al “perfecto” Edward Cullen.

Cómo siempre, yo llegué temprano. Cate me hizo sentarme en la mesa de su comedor. Siempre me ha gustado su casa, demuestra lo apasionadamente excéntrica que es. Recuerdo que preparó un café para ambas mientras esperábamos…

—Este chico se tarda mucho, ¿no?— le dije al ver que hacía por lo menos quince minutos que el último “soltero”- así los llamaba Cate- debía de haber llegado.

—No te apures…— rió ella—, se debió de haber quedado con el horario de Londres.

—Pues si así hubiera sido… ¿no crees qué ya estaría aquí?, digo, se supone que ellos están seis horas adelantados de nosotros…

—Si, pero él… recién llegó en la mañana.

—¿No vive aquí?— este chico realmente debe querer ser Edward Cullen… fruncí el ceño al imaginarme que sería otro creído más.

No me malinterpreten, los otros tres chicos parecían geniales… sólo que parecían muy… egocéntricos. A ninguno le importaba mucho lo que yo tenía que hacer, sólo intentaban sobresalir.

—Espero que…

Lo que iba a decir quedó en medio de la nada, ya que en ese instante sonó el timbre de la casa, anunciando la llegada del cuarto participante.

—Kristen… te presento a Robert Pattinson— la alegre Cate se hizo a un lado para que el recién llegado pasara.

Era alto, de un metro ochenta. Su cabello cobrizo lo tenía algo alborotado, cómo si recién se hubiera levantado de la cama. Pero fue su mirada la que más me llamó la atención, esos ojos grises que parecían un mar turbulento lleno de emociones.

—Rob, esta es nuestra Bella— añadió Cate.

—Mucho gusto— le sonreí al escuchar su acento, era irresistible.

Robert me devolvió la sonrisa, mientras tomaba mi mano en forma de saludo. Una corriente extraña nos envolvió en cuanto nuestras manos entraron en contacto… Extraño.

—Bien… quiero que hagamos una escena…— Cate sonrió a sus anchas mirándome de forma pícara, rodé los ojos, la bendita escena del prado sería tomada… una vez más.

Y así fue como llegamos a dónde estamos hoy. Juntos convivimos con una familia, la cual ha ido teniendo nuevos integrantes.

—A propósito— dijo Jackson— ¿Quieren ir esta noche a comer Sushi? Así conocemos mejor a los nuevos.

—Lo que Jackson aquí intenta decir…— rió Kellan— es que quiere conocer mejor a Bryce

Jackson le lanzó una mirada asesina.

—¿Qué? En mi defensa digo que tú me dijiste que estaba bien buena…

—Kel… no sigas hermano.

—¿Así son siempre?— rió BooBoo a mí lado.

—Ni te imaginas— le respondí con una sonrisa.

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¿Les gustó?, siento que sea tan… flojo, pero es que con todas las noticias que hay en el medio no me pongo de acuerdo.
Los veo en el siguiente capítulo.
XOXOX
Aye 436.

viernes 7 de agosto de 2009

Tras Bambalinas

Disclamer: Nada me pertenece, bueno… la idea sí. Aunque debo darle gracias a la madre inspiración del Domingo al ver los MTV Movie Awards, por supuesto a mi amiga y autora Mee (chica, mil gracias), y por último a Alice Cullen quien se ofreció a darme una sesión futurista de lo que probablemente llegue a pasar con mis grandes amigos Robert Pattinson y Kristen Stewart durante el próximo año y medio, también me adelantó que lo conoceré cuando venga a la Patagonia… (Aunque me suene imposible NO VOY A APOSTAR CONTRA Alice…, no quiero que incinere mi escaso guardarropas XD).

Summary: “Hay una teoría que dice que los actores pueden llegar a adentrarse demasiado en sus personajes, pero ciertamente estoy segura que esta atracción que siento no tiene nada que ver con la ficción.”

N. A:
Si, lo sé ¿otro fic más? Alice me lo predijo, puedo ver sus caras de WTF?, al encontrar esta nueva locura mía. Esto no significa que no continuaré con los otros tres Fics que tengo. Este tal vez tarde un poco, eso es todo. Bueno, ya estoy sonando como una chachalaca (pájaro feo que pía demasiado), así que…

David Slade:
Los actores están listos.

Aye:
Ok, diles que a lo de acción… a los lectores se les aconseja que para disfrutar de esta función apaguen todo distractor de Fics, que van desde celulares hasta las hermanas molestas que te preguntan a qué hora dejarás la computadora.

(David corre detrás de las cámaras levanta un pulgar, Aye asiente)

Aye: ¡Luces… Cámara… ACCION!
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Me siento tan cerca y distante a la vez, descifrando tus silencios…”
Inalcanzable, RBD.
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TRAS BAMBALINAS
“El amor es más fuerte que la vida y la muerte”

1
THERE WERE SECRETS THAT NOBODY ELSE WOULD KNOW

¡Flash!

Era el único sonido que podía escuchar con claridad además de las preguntas incesantes de estos molestos personajes que tenía enfrente. Pero qué podía hacer yo, esto era su trabajo y parte del mío. Intenté sonreír un poco aunque seguramente mi imagen sería como la de un tipo borracho a las afueras de algún club de mala muerte y eso debido a que no había podido dormir bien, estaba agotado.

Recién había terminado de grabar Remember Me en New York, lo cuál significaba una sola cosa: de regreso a Vancouver. Sonreí de verdad al saber que pronto vería a mis amigos, que pronto vería a…

Desde el Comic-Con que no veía a varios de ellos, así que sería genial, cuando nos reunimos la pasamos como una gran familia y sólo habíamos tenido tiempo para responder las preguntas de los fans. Sabía que Kellan esperaba detalles jugosos sobre mi última grabación con Pierce Borsnam y la atractiva Emilie de Ravin. Aprendí bastante durante estos tres meses de grabación, así que aunque cansado y con problemas de sueño me sentía satisfecho conmigo mismo.

—Por aquí— me guiaron los guardaespaldas que mi agencia había contratado, pues Dino, mi guardaespaldas de siempre había tenido que ir a ver a su familia.

Cielos, aún no entiendo por qué tanto alboroto por mí. Uno se imagina que para estas alturas la fama la puedo soportar perfectamente que nada ha cambiado..., pero no es así y bien lo sé yo y las personas que me conocen a fondo. Interpretar al vampiro sexy Edward Cullen se había convertido en uno de mis deseos en cuanto tuve la oportunidad de leer de qué trataba la historia, además de que trabajaría con una de las (en mi opinión) mejores actrices de nuestra generación, me atrapó por completo y logró que me decidiera a suplicarle a la excéntrica Catherine Hardwick que me diera una oportunidad para presentarme al casting de dicho personaje. Me puse a brincar, literalmente, por todo el departamento que compartía con mi amigo Sam en Londres; hay días en los que extraño eso, pero en fin… esta es mi vida, yo elegí mi carrera y… pedí por mi personaje…

Parece que fue ayer cuando entraba en la casa de Catherine todo hecho un manojo de nervios y asustado por lo que los demás pudiesen llegar a pensar de mí. Debía de ser muy egoísta para pensar que tenía una oportunidad, más si el personaje que debía de interpretar era “perfecto”, aunque a mi parecer era el ser más desdichado.

Suspiré mientras subía a la camioneta con vidrios tintados, los paparazzi no paraban de tomar fotos.
Si definitivamente ser Edward Cullen podía llegar a ser peligroso.

—Ya se le extrañaba Señor Pattinson—río el chofer de la camioneta, su nombre es Steve y desde que Twilight empezó el es uno de los chóferes que la producción contrató para llevarnos y traernos al plató durante el rodaje.

—Lo dudo Steve, mi cara esta por todos lados últimamente—este comentario logró hacer reír incluso al guardaespaldas más osco que enviaron en mi auxilio.

—Aún así se le extrañaba por estos lados. Ya sabe que algunos de sus compañeros ya empezaron, si no me equivoco algunos ya tuvieron sesión de fotos ayer…

—No, no te equivocas, eso fue lo que me dijo Kellan.

Para ser precisos Kellan me gritó en el oído durante todo mi proceso de guardar mi ropa en mi maleta para salir disparado rumbo a Vancouver. El proceso de filmación de Remember Me duró unos días más de lo que había previsto, ya que hubo un par de fallas a la hora de filmar, por eso no estaba llegando a tiempo para comenzar con la tercera entrega de la saga de vampiros más famosa de los últimos años… Eclipse.

Miré a través de las ventanas, el paisaje seguía igual que cuando lo dejamos en Abril para partir rumbo a Italia con Chris Weitz. Se me antojaba algo loco eso de cambiar de directores durante toda la saga, pero era algo común aquí en Hollywood, igual no podía quejarme había tenido a los directores más maravillosos que un actor pudiera desear. Por un lado a la inigualable y siempre hiperactiva Catherine Hardwick, cuya excentricidad ilimitada había sido la causante de que esto fuera posible; y por otro lado al serio, centrado y compasivo Chris Weitz, quién a propósito, siempre nos hizo acordar al personaje de Carlisle Cullen aún cuando llevara consigo su bastón a lo Grandalf, incluso Peter Facinelli se lo llegó a decir una vez.

—Me estas robando a mi personaje—le dijo serio aún con todo el maquillaje de vampiro y las manos manchadas de sangre ficticia, luego de rodar la escena del cumpleaños sangriento de Bella.

Nos reímos de lo lindo al ver como Chris se tensaba un poco, era un buen director, de hecho nunca había estado tan ansioso por saber cómo iba a quedar lo que ya habíamos grabado, pero para ello solo faltaban cuatro meses. Aún seguía impactado por lo que había visto de los dos teaser y el trailer que habían sacado hasta la fecha.

Spunk Ransom—me llamó Steve—, hemos llegado.

—Gracias. — dije mientras comenzaba a bajarme de la camioneta.

Afuera hacía un frío espantoso, nada a lo que no estuviera acostumbrado. Una de las ventajas de haber nacido y crecido en la lluviosa Londres.

—Habla del diablo y se te aparece— la voz de mi compañero Kellan bombardeó mis oídos.

No había acabado de bajarme de la camioneta cuando ya estaba siendo arrastrado por dos pares de brazos pertenecientes a mis dos amigos del cast.

—Hola a ustedes también chicos— les saludé a Jackson y a Kellan.

—Estas retrasando todo— respondió Jackson­—, juro solemnemente que cuando terminemos de hacer las fotos del día de hoy te compro una docena de relojes para que despiertes temprano. —le dediqué una mirada asesina.

—Nada de caritas raras Rob— me sonrió Kellan.

—No son caritas raras…— me quejé—, estoy cansado. Hace por lo menos un par de horas que llegué desde Los Ángeles. Además son solo los ensayos…

—Eres actor, acostúmbrate. — gruñí por lo bajo.

Ambos me aventaron en el camerino de maquillaje. Fue en ese momento en el que me percaté de que ellos ya estaban personificados de Emmett y Jasper respectivamente. Jackson conservaba la peluca que había utilizado para New Moon, y lo hacía ver al estilo de un general de la Guerra Civil, tal cómo su personaje.

—Ya lo tienes aquí Martha— sonrió Kellan a la chica encargada del maquillaje.

— ¡Al fin! — la mujer estudió mi rostro unos segundos— ¿Ha dormido algo Robert?

— ¿Cuentan las dos horas de siesta que tomé al llegar al hotel?

—Esto por lo menos va a facilitar tus ojeras de vampiro…— Kellan rió por lo bajo.

Dicho esto Martha comenzó a aplicar la base blanca de maquillaje que tenía que usar como caracterización para Edward Cullen, lo cual le llevaría como mínimo una hora y media que al parecer iba a pasar con el juego de las preguntas al estilo Kellan.

—Así que… ¿qué tal es Emilie? — me miró de forma sugestiva.
­
—Esta casada todavía, Kel­— le respondí monótono cerrando los ojos como me pedía Martha.

—Vamos Rob, no me digas que no es hot, además se esta divorciando…— rió el grandote de mi amigo.

Rodé los ojos. Había veces en las que Kellan era idéntico a su personaje Emmett, siempre tratando de hablar de sexo algo referente a la sexualidad cuando se le daba la oportunidad o cuando después de un tiempo de no vernos, sentía la necesidad de saber sobre mi estado de romanticismo o de actividad sexual que llevaba hasta el momento. De más esta decir que ahí mi vida se tornaba un poco caótica.

—A Rob no le gustan las rubias Kel— rió Jackson a mi lado, le miré confundido— A él le gustan las castañas.

Solté un estornudo al sentir el polvo del maquillaje bajo mis fosas nasales, lo cual provocó la risa mal disimulada de mi maquillista y las carcajadas de Kellan.

— ¿Y a ti quién te dijo que las prefiero castañas?

—Veamos…— Jackson se llevó el dedo índice a la barbilla como si estuviera pensando seriamente algo, aunque era sólo una finta para hacerme sacar de mis casillas, lo cual estaba funcionando debido a mi estado de cansancio­—, si no mal recuerdo tu primer amor en toda tu vida cuando tenías diez años fue Claudia que era castaña…

— ¡Por eso no permitías que Lizzy y Vicky te llamaran Claudia! — rió con sorpresa Kellan como quién acaba de descubrir que el mundo es redondo.

—Exacto— contestó por mí Jackson.

—No sé a donde quieres llegar con esto…— hice una mueca cuando Martha me jaló sin querer un poco el pelo para peinármelo, o mejor dicho, acomodármelo estilo Edward Cullen.

—El punto es que tus dos novias y amores platónicos han sido todas castañas, ninguna rubia— finalizó Jackson, aplaudí internamente de que mi amigo hubiese ido al grano.

—Entonces según tu teoría sobre mi vida amorosa, prefiero chicas castañas— él asintió.

—Y si tienen ojos verdes mejor— añadió de pronto Kellan, lo miré como queriendo asesinarlo.

Él era el único al que le había contado mi secreto. Un secreto que debía guardar por lo menos hasta que esta locura de Twilight terminara, debido a lo peligroso que podía ser para el ambiente del plató y las filmaciones que aún no terminaban.

—Si, ojos verdes o avellanas— añadí para tapar un poco la evidencia, aunque por la expresión de Jackson sabía que ya no había vuelta atrás, él ya desde hacía tiempo sospechaba.

—Ten Rob. — interrumpió, gracias a Dios, Martha pasándome un pequeño estuche que contenía mis dos terribles molestias mejor conocidas como lentes de contacto.

—Odio tener que usarlas, además es un ensayo…— hice una mueca mientras destapaba uno de los estuches.

—Yo ya me acostumbré— dijo sonriente Kellan— además es súper guay cómo se ven, te ves siniestro con ellas, me gustaría poder usar las rojas como Dakota o Charlie…

—Creo entonces, saber qué te regalaré de Navidad— rió Jackson.

— ¿Hasta ahora qué han estado haciendo? —quise saber mientras primero me colocaba las gotas para los ojos, así sería más fácil ponerme los lentes.
Si esto lo hubiera sabido durante la filmación de “Twilight”…

—Hemos ensayado algo, hemos tomado fotos, y Taylor nos ha estado persiguiendo por días. Quiere que volvamos al gimnasio. — sin querer me piqué el ojo.

— ¡Auch! —siseé de dolor, además me había quedado líquido del limpiador de lentes —Arde la pu…

—Rob no te talles el ojo— una voz cantarina inundó la estancia.

— ¡Arde! —me quejé, Ashley me miró divertida.

Aun llevaba el pelo corto que se lo habían peinado para que brincara en las puntas y además ya estaba maquillada al estilo Alice.

—Chicos David quiere que vayan— les dijo a mis amigos.

— ¿No qué el suspenso era el ADN de la filmación? — se quejó Kellan rememorando la frase característica de nuestro nuevo director.

—Lo es, pero quiere tener un par de palabras con ustedes, ya que al parecer quiere agregar una gran escena de pelea entre Emmett y Jasper…

—Entonces ya voy…— Kellan me miró con una sonrisa de misericordia —Te veo luego Robbie “P”— gruñí ante el apelativo.

A Kellan se le daba por llamarme de veinte mil maneras para molestarme, lo cual lo ponía en su máximo momento del día. Los chicos se fueron dejándonos a Ashley y a mí, pronto llegaría la persona encargada del vestuario. A veces odiaba eso de usar ropa de marca para hacer mi personaje, pero debía admitir que no me quedaban nada mal y después de tanta pelea que tenía con mi lavadora podía tomarlas “prestadas”, las mejores habían sido las de Twilight. Me fijé que Ashley me había traído un poco de desayuno, lo que me anunció había llegado tarde al horario del comedor.

—No he sabido de ti en semanas— me reprochó mi compañera y amiga.

—Sabes que Summint quería que mantuviera el perfil bajo. — le respondí mientras daba un sorbo a mi café.

—Es una tontera eso…— dijo ella rodando los ojos, generando que sus lentes se movieran.

—Ash, das miedo— me reí al ver como pestañaba para acomodarse el lente.

— Y tú eres un bufón, cuando esto te pasa eres peor que el enano Gruñón de Blancanieves.

—Lo sé. — le sonreí.

En ese instante entró la chica del vestuario, seguida por un guía que llevaba consigo el guión que leeríamos hoy.

— ¿La escena de Rosalie y Bella? — preguntó extrañada Ashley al ver lo que había recibido — Pensé que sería la escena del pacto entre…

— Son dos escenas— la corté, fruncí el ceño al ver la segunda — ¿La escena de Riley?

— ¡Oh, al fin conocerás a Xavier! —rió Ashley— Es un encanto.

— ¿No más que yo, o si? —le bromeé.

—Mmm, no lo sé… él es australiano y tú inglés...

—Gracias, hermanita— le hice una mueca.

— ¡No seas payaso, sabes que estoy de broma!

—No lo soy— fruncí el ceño, para luego empezar a reír.

—Lo eres. Anda vamos que se hace tarde…

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Bien, hasta aquí el primer capítulo. Lo sé, algo corto pero es que la última tanda de información recibida cambia unas cosas que había colocado.
Algunas cosas son reales, como la frase de David Slade que pronuncia Kellan y otras son a base de rumores y mi mente imaginativa.
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XOXOX,
Aye436.

jueves 26 de marzo de 2009

Bienvenidos

He creado esta página especialmente para poder compartir aquellos Fics que FF.net no permite.
Espero que sepan que lo hago por ustedes.
Escribir es mi pasión.

XOXOX
Aye436